Dunas Costeras Bahía de La Paz

Las dunas son ecotonos sensibles donde la vida se desarrolla en condiciones adversas gracias a un equilibrio dinámico entre el viento, el agua, la vegetación, el sedimento y los seres que las habitan. Este proceso forma ecosistemas únicos con plantas, animales, hongos y culturas humanas estrechamente vinculadas a ellos. Son un patrimonio natural y biocultural que debe protegerse, especialmente en Baja California Sur, que concentra el 27.4% de las dunas de México. Además, las dunas protegen su entorno, resguardan especies endémicas y favorecen la polinización al albergar plantas con flores que atraen a diversos animales.

La conservación de las dunas en buen estado es una herramienta de prevención y adaptación al cambio climático que solo requiere de regulación y la aplicación efectiva de la ley, lo cual es un costo mínimo comparado con el costo de restauración de un sistema dunar.

Se puede ejemplificar esta pérdida económica para la industria turística y las comunidades locales con los altos costos de restauración, por ejemplo en Cancún, Veracruz y otros destinos de playa donde la destrucción de dunas ha tenido como consecuencia la pérdida de playas y de estabilidad en la cimentación de edificios afectados por las marejadas y ciclones, que permanecen más tiempo en la costa y con mayor fuerza.

Estas formaciones de arena son escudos vivientes que protegen nuestras costas:

El servicio ecosistémico (SE) de protección a la población contra desastres naturales (ciclones, huracanes, tsunamis), es de los principales SE que brindan las dunas costeras (Martínez et al., 2014). El uso de esta función como instrumento de política de planeación y desarrollo urbano está poco explorado.