
Vivas Dunas Libres es el proyecto de investigación del Colectivo La Duna dedicado a entender y cuidar los sistemas dunares de la Bahía de La Paz.
¿Qué es este proyecto?
En una primera etapa de este proyecto de monitoreo comunitario Vivas Dunas Libres nos dimos a la tarea de caracterizar a través de observación comunitaria y participativa el cordón dunar desde la playa del Cajete hasta el inicio de El Mogote, 40 km de dunas costeras donde las dunas actúan como una barrera natural que resguarda a las comunidades, sostiene la vida silvestre y equilibra la relación entre mar y tierra conservando hermosas playas arenosas. Decidimos enfocarnos es esta zona ya que no había estudios que la caracterizaran, estas dunas son invisibles, a diferencia de la barra arenosa del Mogote donde se han realizado muchos estudios.
El objetivo era el conocer dónde y cómo están estas dunas, quienes viven y quienes las usan, que las afecta y qué necesitan para mantenerse sanas. Para lograrlo combinamos ciencia accesible, observación directa, y el conocimiento de quienes viven y trabajan cerca del territorio.
En una segunda etapa y con la asesoría de expertos, definimos una zona de aproximadamente 7 Km a lo largo de la costa del cordón dunar (zonas 1-3) que aún está en buenas condiciones de conservación, con áreas representativas de su heterogeneidad, para sentar una línea base de observación de biodiversidad (aves, vegetación y geomorfología) que nos permitiera responder en el tiempo la siguiente pregunta: ¿Están nuestras dunas en buen estado y cómo podemos protegerlas de forma efectiva?
A través de monitoreos por imágenes satelitales y de dron, identificamos además zonas de gran afectación por actividades humanas donde el sistema dunar esta severamente afectado (zonas 4 y 5) una zona de sacrificio en formación.
La investigación, las mediciones y las historias que documentamos se han compartido con la comunidad que las habita, informan decisiones públicas, y fortalecen el entendimiento para la protección de un paisaje que nos cuida a todos.




2021
Nace el Colectivo la Duna de la colaboración entre la Duna Centro Ecológico, el Centro de Asesoría para la Sustentabilidad Ambiental (CASA), y familias de pescadores y rancheros vecinos del Centro. Diseñamos un programa de educación ambiental y voluntariado enfocado en las dunas costeras de la Bahía de la Paz llamado Aula Viva. En este programa educativo también colaboramos con SkyMountain Institute para incorporar en el mismo prácticas innovadoras de ecoartes y ecopsicología.
2023
El Colectivo La Duna colabora junto con la UABCS y el Colaboratorio de Ciencias Sociales (COLAB) con un proyecto a 3 años, La Voz de la Duna, iniciando con el primer diagnóstico social, legal y ecológico del cordón de 40 km de dunas desde el Cajete hasta el Mogote. Este primer paso permitió identificar impactos humanos, rasgos del relieve y cobertura vegetal, identificando además qué actores viven, trabajan o toman decisiones sobre este ecosistema único.



2024
El siguiente paso fué desarrollar el proyecto Vivas Dunas Libres, una metodología y línea base para evaluar el estado de conservación de las dunas. El colectivo crece en colaboración con el Centro para la Biodiversidad Marina y Costera (CBMC) y con la asesoría de especialistas como el Dr. Oscar Jiménez Orocio y la Dra. Ileana Espejel. Juntos definimos puntos de interés en una zona representativa del cordón dunar que nos permiten comparar, año tras año, cómo cambia este sistema. Concentramos nuestro trabajo en la zona desde El Cajete hasta Punta León, en cinco transectos que representan la diversidad de dunas del sistema.
2025
Estamos en el proceso de diseñar e implementar maneras sencillas y accesibles para divulgar los resultados de las investigaciones que hemos realizado utilizando presentaciones públicas, actividades de educación ambiental y de ciencia ciudadana. Promovemos además el voluntariado y junto con academia y jóvenes universitarios la co-creación de senderos interpretativos que nos acercan al ecosistema para maravillarnos a través del arte y la ciencia, disfrutándolo y sin dañarlo.



¿Por qué es importante?
Las dunas son una defensa natural que protege a las comunidades costeras, un refugio para plantas y animales únicos, y un espacio vivo que cambia con el viento, las mareas y nuestro propio impacto. Cuando están sanas, las dunas frenan el avance del mar, reducen los daños por tormentas, y mantienen la salud de las playas como es el caso de las zonas 1-3.
El tránsito de vehículos todo terreno, las construcciones sobre de ellas, y el simple uso intenso y repetido pueden romper su estructura y estabilidad, como es el caso de las zonas 4 y 5, zonas de sacrificio en formación. Una duna dañada se erosiona, pierde vegetación y deja de cumplir su función de protección. Cuando esto pasa, la comunidad queda más expuesta a los efectos del clima y la biodiversidad que sostiene la resiliencia, pierde su hogar.
Para proteger algo, primero hay que conocerlo bien. Nuestro trabajo ayuda a entender qué zonas están fuertes, cuáles están debilitándose y cómo se puede recuperar lo que se ha perdido.
Esta información busca orientar decisiones de planeación, dando voz a quienes viven y trabajan cerca de la costa, y abre la puerta para que más personas tomen conciencia y participen en su cuidado.
Si las dunas se mantienen vivas, la bahía y sus habitantes están protegidos. Cuidarlas hoy es mucho más sencillo que intentar restaurarlas después.
Cordón dunar Bahía de la Paz
Situación ecológica
Las dunas de la Bahía de La Paz tienen formas muy diversas. Desde El Mogote hasta la zona del Cajete el sistema cambia mucho en distancias muy cortas. En nuestro polígono conviven dunas activas que aún se mueven con el viento, dunas estabilizadas cubiertas de vegetación y dunas fósiles que muestran la historia del lugar.
La vida en estas dunas también varía. En las dunas se puede ver la evolución de las plantas a lo largo del perfil desde plantas pioneras a orilla de playa hasta árboles leñosos en el matorral. Es importante notar que las dunas son sitios de anidación de tortugas, aves protegidas, y hábitat de especies de reptiles y vegetación endémicas.
En muchos puntos a lo largo del cordón dunar, pero en especial las zonas 4 y 5 hay severas afectaciones por actividades humanas que afectan a la comunidad vegetal, marina, avifauna y geomorfología, una alerta sobre nuestra creciente presión sobre el ecosistema.
Es un territorio frágil y cambiante. Precisamente por eso necesitábamos entenderlo bien: para saber qué partes siguen fuertes, dónde hay desgaste y cómo orientar su protección de forma inteligente.
Diagnóstico social
Entender cómo se usa el territorio para saber cómo protegerlo
Aunque poca gente habita la zona, muchas personas la visitan por su cercanía a La Paz. El tránsito de vehículos y caminos improvisados, y cambios de uso de suelo afectan al sistema playa duna. Para entender mejor qué está pasando realizamos un Diagnóstico Social en las Dunas de la Bahía de La Paz.
Lo que encontramos es que este territorio lo usan muchos grupos: pescadores, rancheros, ejidatarios, familias locales y visitantes. Cada uno tiene su propia forma de relacionarse con el mar, la playa, la duna y el desierto. Algunas prácticas ayudan a conservar, otras generan desgaste.
Conocer estas historias y usos es necesario para saber cómo tomar decisiones más justas y efectivas, y trabajar junto con la comunidad para reducir impactos y cuidar las dunas a largo plazo.
Estado de Conservación
Las amenazas que detectamos en el territorio
Durante el trabajo de campo vimos que las dunas de la bahía enfrentan presiones fuertes y constantes. Algunas vienen del uso diario, otras de decisiones mal planeadas. Todas se mezclan y afectan la salud del ecosistema:
1. Basura y manejo limitado
Sin servicio de recolección, el manejo de residuos queda en manos de los habitantes y de la educación de los visitantes. La basura cambia el comportamiento de la fauna y altera el equilibrio del ecosistema, además de ser poco atractiva para el visitante.

2. Vehículos sobre las dunas
El uso de cuatrimotos y off-road se ha normalizado como una “tradición cultural”. Sin embargo, esta actividad compacta la arena, daña la vegetación y abre nuevos caminos que aceleran la erosión, afectando también a especies sensibles como las tortugas marinas, el chorlito nevado, y otras aves playeras.
3. Construcción en zonas frágiles
La presión inmobiliaria crece impulsada por la promesa de la “vista al mar”. Esto ha llevado a construir sobre el primer cordón de dunas, sobre las embrionarias e incluso sobre la playa, fragmentando el sistema y creando riesgos a la inversión porque estas dunas se mueven naturalmente. Y pérdida de playas arenosas al impedir el libre flujo de sedimentos.

4. Fauna vulnerable
Se reporta menos vida marina y terrestre en las zonas afectadas. Las tortugas marinas y sus nidos son especialmente vulnerables al tránsito sobre la playa y las dunas. Las aves migratorias y residentes dependen de espacios que hoy están cada vez más perturbados.

5. Conflictos de uso
Pescadores, rancheros, familias, sandboarders y conductores de ATV comparten el mismo espacio. Sin acuerdos claros, aumentan los riesgos, la tensión y el desgaste del territorio.

6. Normativa sin cumplimiento
El Plan Municipal de Desarrollo Urbano prohíbe circular y construir sobre dunas, pero la falta de un atlas de dunas y vigilancia efectiva hace que estas reglas no se respeten.
La incertidumbre en la tenencia de la tierra y el estrés hídrico relacionado con el crecimiento urbano y la minería aumentan la vulnerabilidad del sistema.
Una Zona de Sacrificio en Formación
La presión urbana y el uso de vehículos motorizados sin control sobre partes del sistema dunar (zonas 4 y 5) están rebasando su capacidad de recuperarse y muestran desgaste acelerado. Si no se ordena su uso pronto, la totalidad del cordón dunar puede dejar de cumplir el papel que sostiene la resiliencia de la bahía.
Zonificación de dunas
Se zonificó el cordón dunar de la Bahía de La Paz para facilitar su diagnóstico y análisis con base en criterios geográficos, ecológicos y de uso del territorio. Esta división permitió evaluar de manera ordenada el estado de conservación, las amenazas y las dinámicas humanas a lo largo de 40 km de costa, desde El Mogote hasta la zona del Cajete. Para definir cada zona se consideraron la accesibilidad, los usos del espacio (recreativo, turístico y residencial), el impacto antrópico y las características ecológicas del sistema, como la estabilidad de las dunas, la vegetación, las especies endémicas y su vulnerabilidad a fenómenos naturales.


El Cajete
Zona 1
Esta zona marca el punto de partida del gran sistema de dunas costeras dentro de nuestro polígono de estudio. Aquí se encuentra la playa del Cajete, camino hacia San Juan de la Costa, un lugar donde el paisaje nos muestra una mezcla fascinante entre mar, arena y montaña. Aquí comienzan a aparecer las primeras mesetas que dan origen a estas dunas; estas formaciones rocosas que descienden desde la Sierra de la Giganta donde la geología y el viento se encuentran han esculpido el territorio durante miles de años. La heterogeneidad de las geoformas presentes en esta zona con cambios notorios en textura, pendiente y estabilidad, motivó la realización de dos transectos, con el fin de capturar la variabilidad y riqueza natural que distingue a este sector y entender con mayor precisión la dinámica y diversidad de su sistema dunar.

Las Pacas
Zona 2
La zona de Las Pacas es un punto clave dentro del litoral, un espacio donde el mar, el viento y el tiempo han trabajado juntos para formar dunas y playas con gran riqueza ecológica. Además de su importancia natural, Las Pacas tiene una historia profundamente ligada al territorio. Desde al menos la década de 1980, familias de pescadores han habitado este sitio, construyendo una vida basada en actividades como la pesca de autoconsumo y la ganadería a pequeña escala. Esta relación comunitaria con el ecosistema forma parte de su identidad y memoria local.

Punta Leon
Zona 3
Punta León es un campamento pesquero tradicional ubicado en la Zona III del polígono de estudio, aquí observamos tramos de playa extensos de la Bahía de La Paz. Su paisaje impresiona por la presencia de majestuosas dunas fósiles que alcanzan hasta 30 metros de altura sobre antiguos acantilados, encontrando algunas de las formaciones dunares más elevadas de toda el área. En este entorno la comunidad permanece como una fortaleza de identidad costera, donde el conocimiento del mar se transmite de padres a hijos y se resguarda un modo de vida que busca equilibrar subsistencia, cultura y respeto por estos ecosistemas de transición, convirtiéndose en un valioso ejemplo de patrimonio biocultural vivo.

Cactimar
Zona 4
La zona de Cactimar se caracteriza por la presencia de dunas estabilizadas por vegetación, conformando cordones dunares que superan los 30 metros de altura y se integran de manera armónica al paisaje, enlazando simbólica y ecológicamente la sierra con el mar. En este territorio, diversas prácticas buscan establecer una relación más íntima y respetuosa con el paisaje desértico-costero; sin embargo, la falta de dirección y regulación ha derivado en un aumento de impactos negativos asociados a actividades al aire libre que, en lugar de conectar, deterioran estos frágiles sistemas dunares. Por razones logísticas, el proyecto no logró completarse y no fue posible realizar un monitoreo directo de la biodiversidad en estos espacios, pero actualmente trabajamos en extender el alcance del programa, dejando abierta la posibilidad de dar continuidad y profundizar el esfuerzo de conservación y observación ecológica en esta zona.

El Mogote
Zona 5
El Mogote es una barra arenosa de aproximadamente 11.7 km que conforma uno de los paisajes de dunas costeras más emblemáticos de Baja California Sur. Hoy, su cercanía con la ciudad de La Paz la convierte en una de las zonas más transitadas, donde el desarrollo inmobiliario ha comenzado a modificar el icónico paisaje natural símbolo del orgullo choyero, generando contaminación visual, auditiva y de residuos sólidos en el entorno. Aun así, El Mogote se clasifica como una costa de acumulación marina que alberga en su interior lagunas, manglares y planicies de marea, y en su zona más estrecha presenta dunas móviles tipo barjanes, modeladas por el viento y con alturas de 12 a 25 metros. Este sistema reúne cordones dunares clásicos, dunas activas con múltiples crestas y montículos vegetados que estabilizan la arena, conformando un entorno costero dinámico donde convergen procesos marinos, eólicos, biológicos y antrópicos, representando un ecosistema de alto valor ecológico y una pieza clave de la riqueza natural de la Bahía de La Paz.


